En la Constante Búsqueda



Quise titular este articulo de esta manera porque es la modalidad en la que cualquier usuario de un vehículo eléctrico vive en una ciudad como la nuestra para encontrar un cargador. Ciertamente la adopción de la movilidad eléctrica en una ciudad que no esté adaptada para este cambio es fácilmente una decisión que puede resultar no solo frustrante sino también caótica.

La primera de las preguntas validas que nos hacemos cuando tomamos la decisión de pasarnos a lo eléctrico es; ¿en dónde podré cargar? ¿qué pasa si me quedo sin batería en mi coche? ¿cómo puedo estar tranquilo al salir sin preocuparme por la batería?

Estas interrogantes son tan certeras que crean en los propietarios de vehículos eléctricos tanta ansiedad como la que le genera el 5% de batería en el celular a un adolescente.

Pero para todas las inquietudes hay una respuesta, y estas no son la excepción. Las metrópolis deben cada vez más concebirse como espacios inteligentes, que integren la sustentabilidad como pilar fundamental del desarrollo. Sin duda alguna desde hace muchos años hasta nuestros días los crecimientos han sido verticales y las infraestructuras futuristas aún no ven la recarga para vehículos eléctricos como una necesidad. Pero ¿será esto desidia, desconocimiento o falta de recursos? Me aventuraría a poder sacar una conclusión prematura, lo cual no haremos, pero lo que si sabemos es que la decisión de adaptar tu edificio para la demanda del futuro es una recomendación que tiene muchos beneficios y que sin duda mejorará no solo la plusvalía de estos sino también el tipo de cliente que lo elige.

De cualquier manera, la primera respuesta a nuestras interrogantes sería sin duda que el lugar más recomendado para poder recargar la batería de nuestro EV es en la comodidad de nuestro hogar. Hoy un 79% de la carga que hace un vehículo eléctrico sucede en casa. ¿Pero qué sucede con el 21% restante? ¿Acaso nuestra vida cotidiana está en un 79% en nuestras casas?

Sin duda cada día que pasa vamos acortando un camino que ha sido largo y empinado para regresar a nuestra “normalidad” pre-covid, pero lo cierto es que como seres humanos la idea de encierro no pertenece a nuestro ADN, y la simple idea de tener un vehículo es la prueba fehaciente de esto. Entonces, ¿en dónde sucede el resto de las recargas? Generalmente buscamos que en nuestras ciudades que haya amenidades estratégicamente ubicadas en los lugares a los que más concurrimos, bien sea nuestra oficina, en lugar en donde está nuestro médico, el supermercado cerca de mi casa, el centro comercial en donde voy al cine, la boutique, el spa, etc. Entonces en estos lugares si bien hoy hay personas que tuvieron esa misma idea y colocaron cargadores, la gran mayoría de estos equipos ya están en un estado de deterioro notablemente considerable.

Las otras dos preguntas se solucionan medularmente con una infraestructura de recarga inteligente que nos de confianza, seguridad y respaldo de que nuestro camino estará cobijado de puntos estratégicos para que no tengamos que preocuparnos más por el porcentaje de la batería de nuestro coche, esto lo resuelve ingeniosamente EV Ready con Charging as a Service®.


Ahora bien, si nos remontamos a unos años atrás no habríamos pensado en tener cargadores para un vehículo eléctrico, bueno, seamos sinceros, no habríamos pensado en tener un vehículo eléctrico en nuestro estacionamiento. Sin embargo, hoy es posible y cada día será más sencillo, la tecnología cambió nuestro concepto de necesidades de hoy, y estamos muy seguros de que también cambiará las necesidades del mañana.

Ahora bien, la sustentabilidad en el tiempo necesita tener un sentido, y un servicio gratuito ciertamente tiene muy bajas probabilidades de poderse mantener en el tiempo con los mismos estándares de calidad y con las mismas visiones de mejora que necesita la evolución natural del mercado, es por esto por lo que la pregunta es, ¿se debe pagar por la energía que necesitan nuestros vehículos eléctricos o deberán seguir siendo gratis?

Gran interrogante, pero tiene una respuesta lógica y rotunda. Sí, todos los servicios públicos para que funcionen de forma correcta deben pagarse, mantener una red de carga genera un gasto para el dueño de estas estaciones de recarga, por lo que la energía debe ser pagada. La sustentabilidad es el balance entre medio ambiente, economía y ética.

Adoptar la movilidad eléctrica es un significativo cambio para nuestras sociedades, sin duda dejarán un mejor futuro para las próximas generaciones y podrá un toque de modernidad en nuestros tiempos.

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